RETRO: Entonces… ¿Cómo ahora?

0

Entonces… ¿Cómo ahora?

En 2004, Javier Maffioli, gran amigo de Auto y Pista y entonces efectivo colaborador en Grupo Alesport, RPM Events y RPM Racing, envió la colaboración que ahora, de cara al inicio de la temporada 2016, recobra la gran relevancia que como noticia tuvo entonces.

Don Jaime Alguersuari, RPM Racing y un equipo de curtidos profesionales, retoma lo que por 11 años fue una de las series más importantes del mundo, una por la que pasaron, de la mano de Renault Sport Technologies, una muy buena parte de los pilotos que generaron las llamadas categorías antesala de la Fórmula Uno; entre ellos Franck Montagny, Justin Wilson, Ricardo Zonta, Kamui Kobayashi, Robert Kubica, Heikki Kovalainen, Sebastian Vettel, Daniel Ricciardo, Jean Eric Vergne, Marc Gené, Fernando Alonso, Roberto Merhi, Kevin Magnussen, Carlos Sainz Jr y su propio hijo, Jaime Alguersuari, quien en su momento, fue el piloto más joven en debutar en la F1.

Por lo pronto, la Fórmula Renault 3.5 no será más y damos la bienvenida a la Fórmula 3.5 V8, que con sus cajas semiautomáticas, frenos de carbón, DRS y su combinación de motores V8 de más de 500 caballos, considerable downforce y llantas Michelin, ofrece un paquete que a muchos nos recuerda una Máxima Categoría en la que el talento del piloto era lo verdaderamente relevante.

Aquí la tienen…

Autopista hacia el cielo.

Por Javier Maffioli

La unión de dos grandes compañías como son Renault Sport Technologies y RPM Racing en una asociación histórica para la escena automovilística internacional, ha supuesto la fusión de dos grandes campeonatos, las exitosas World Series by Nissan y la Fórmula Renault V6, en un impresionante proyecto que sin duda beneficiará a las nuevas generaciones del automovilismo

El panorama automovilístico internacional puede estar de enhorabuena.

Hacía muchos años que el viejo continente no contemplaba la creación de un proyecto tan bien planteado.

Un proyecto que a buen seguro aportará por fin a nuestro deporte términos hasta ahora solo vinculados a la magnitud de acontecimientos tales como el fútbol o el Moto GP, como por ejemplo cantera, formación, promoción mediática, televisión, costes razonables y sobretodo premios y proyección, mucha proyección.

A mediados de 1997, un promotor de eventos llamado Jaime Alguersuari, ex piloto de motos y creador de la revista SOLO MOTO (la Biblia del deporte motociclístico en España) y Daniel Young, presidente por aquel entonces de Nissan España, ideaban la concepción de una nueva categoría llamada a revolucionar el intoxicado panorama del bien llamado establishment: El Open Fortuna by Nissan.

Jaime AlguersuariSu filosofía era muy clara: Igualdad de material, coste reducido, promoción en Marketing, Televisión en directo y la posibilidad para su ganador de efectuar un test con el equipo Minardi de Fórmula 1, algo hasta entonces simplemente inimaginable.

A finales de ese mismo año, Marc Gené – Campeón de esa primera edición del Open – probaba el Minardi en una inundada e impracticable pista de Barcelona, un frío día del mes de Diciembre.

Giancarlo Minardi no se lo pensó y ofreció a Marc un volante titular en su equipo para 1999. El resto, es historia, y tras 2 años en Minardi, Frank Williams llamaba a su puerta para convertirlo en tercer piloto de su equipo, posición que Marc culminaba en el recién disputado Gran Premio de Francia.

De esta manera, Marc Gené se convertía en el primer fruto del árbol de RPM Racing, un fruto que maduró en tan solo un año de existencia del Open Nissan.

A partir de ese momento algo ya había cambiado en Europa, multitud de pilotos de todo el mundo buscaban la manera de acceder a ese campeonato, que en 1999

servía de trampolín a un nuevo piloto llamado a situar España entre la élite del automovilismo mundial: Fernando Alonso.

Sin experiencia previa en monoplazas, un jovencísimo Alonso de tan solo 17 años, se coronaba campeón del Open 99 en su primera participación, algo que de nuevo llamó la atención de Giancarlo Minardi quién a finales de ese año y tras situarlo al volante de uno de sus monoplazas, le ofrecía un contrato a largo plazo.

2 años de vida y 2 pilotos en la órbita de la Fórmula 1.

Europa ya bailaba al ritmo del Open Nissan, campeonato muy equilibrado a todos los niveles que incluso recibía la bendición por parte del mismísimo Bernie Ecclestone.

La filosofía del Open Nissan permanecía inalterable, pero en la mente de Jaime Alguersuari aparecía un deseo incontenible de dar continuidad a ese sueño que era potenciar la aparición de nuevas promesas y formarlas como pilotos profesionales.

Y así, a finales de 2001 se presentaba en Parma el que iba a ser la Joya de la Corona de RPM Racing, el World Series V6, un monoplaza de 415 cv en su primer año – y 450 cv a partir de 2003 – diseñado por el prestigioso Gianpaolo Dallara, con idénticas medidas a un Fórmula 1 y que representaba una auténtica alternativa para la Fórmula 3000, categoría a la que demostraba superar en prestaciones con la mitad de presupuesto.

El certamen, que en su primer año visitó Brasil, supuso una revolución en lo hasta ese momento conocido, captando desde el principio la atención de equipos, pilotos, patrocinadores y medios especializados.

La profesionalización de este certamen ha sido tal hasta hoy en día, que han sido muchos los pilotos de renombre que lo han seleccionado como lanzadera hacia la Fórmula 1 o como herramienta para reconducir sus carreras.

El ex piloto de BAR y Jordan Ricardo Zonta, primer vencedor de las World Series by Nissan en 2002, fue automáticamente captado por Toyota F1 tras su brillante paso en esta categoría, al igual que Justin Wilson (quién desembarcaba en Minardi y posteriormente en Jaguar), o Franck Montagny, actualmente consolidado como tercer piloto de Renault F1 y serio aspirante a ocupar un asiento como titular en 2005.

Todo ello, en un momento en el que la Fórmula 3000 no atravesaba su mejor momento, y en el que existía una verdadera saturación en la oferta de categorías de 3.000 centímetros cúbicos.

Pongámonos en situación:

  • Bajo el paraguas de la Fórmula 1, una decadente (y profundamente falta de promoción) Fórmula 3000 de 475 cv, intentaba justificar su existencia (un año más) como cantera de la máxima Fórmula, algo que caía por su propio peso debido a la emigración de sus vencedores a Campeonatos como la Champ Car o las mismas World Series by Nissan. Además, su presupuesto rondaba el millón de dólares y su difusión era más bien escasa.
  • Las ya comentadas World Series V6, creada como categoría profesional de monoplazas, alternativa a la Fórmula 3000, a la que supera en prestaciones y simplifica su presupuesto a la mitad. Su monoplaza, con chasis de carbono fabricado por Dallara y un motor Nissan de 3,0 litros y 450 cv se muestra como la mejor opción del panorama europeo.
  • Por otro lado, la Fórmula Renault V6, una categoría con un monoplaza de carbono (fabricado por Tatuus) con motor Renault de 3,5 litros y 370 cv creada directamente por Renault Sport, que aparece como escalera natural a su exitosa Eurocup Fórmula Renault 2000. Su filosofía es muy clara; crear un monoplaza de similares prestaciones a un Fórmula 3000 con una gran limitación en sus costes, que sirva de lanzadera profesional a los pilotos que en ella compitan.
  • Por último, una categoría llamada Euro 3000 (inicialmente conocida como Fórmula 3000 Italiana) peregrinaba por Europa con unos monoplazas provenientes de la Fórmula 3000 Internacional (en su versión 99). A finales de 2003, en un momento muy cercano a su desaparición, esta categoría consigue los fondos necesarios para subsistir y se establece como certamen europeo independiente, con los mismos monoplazas pero con un escaso nivel deportivo, lo que lógicamente la estanca.

Lo obsoleto de su material la arrincona como categoría vanguardista por lo que se convierte en un campeonato nómada sin un destino claro.

¿Acaso no observamos la similitud en la filosofía de dos de las categorías arriba comentadas?

En efecto, las World Series by Nissan y la Fórmula Renault V6 seguían un mismo camino, pero diferían trascendentalmente en sus concepciones.

El Dallara Nissan V6 se situaba como un monoplaza con capacidad real para superar a la Fórmula 3000, con una mecánica fiable y eficaz, con caja de cambios secuencial y un paso por curva (potenciado por su efecto suelo) realmente impresionante.

Las World Series necesitaban de un piloto con grandes aptitudes para ser llevado al límite, mientras que por el contrario, el Fórmula Renault V6 denotaba varias e importantes lagunas a nivel técnico.

Pese a contar con cambio automático en el volante al estilo Fórmula 1 (que se mostró lento e impreciso) y frenos de carbono, la Fórmula Renault V6 no consigue alcanzar los objetivos marcados, a lo que se suma el hecho de no actuar como evento propio, sino como figurante / telonero del Super Racing Weekend, protagonizado por el Campeonato FIA GT y del ETTC (Campeonato de Europa de Turismos).

Por otro lado, la unión comercial entre Renault y Nissan provoca que sus respectivos departamentos de competición no conciban la posibilidad de tener dos campeonatos con idénticos objetivos rivalizando en la escena Internacional.

Es ahí cuando el acuerdo Renault Sport Technologies y RPM Racing capitaneados respectivamente por Jean Paul Mari y Jaime Alguersuari se unen en lo que promete ser una alianza definitiva.

Desde un primer momento, la intención es la de fusionar los dos campeonatos, lo que aportará en 2005 un certamen con prácticamente 30 monoplazas en pista.

A su vez, y para partir de una misma base se realizarán las siguientes modificaciones en el monoplaza:

  • Nuevo paquete aerodinámico.
  • Nueva arquitectura del motor (de iguales o superiores características).
  • Adaptación de cambio automático incorporado en el volante (al estilo F1).
  • Frenos de carbono.

JP Mari-04El Campeonato, que contará con un gran trabajo de promoción en la que cada filial de Renault invertirá unas cifras jamás imaginadas en competiciones de este estilo, recorrerá 9 países de Europa, con el histórico y glamouroso circuito Mónaco prácticamente confirmado.

Para tales fines, Renault ha planeado efectuar diversas pruebas dinámicas en pista con sus vehículos de Fórmula 1 en varios de los meetings que componen el campeonato, lo que sin duda deleitará a los espectadores que asistan a las carreras.

A su vez, las World Series by Renault, gozarán de una mayor cobertura televisiva, (actualmente cuenta con presencia en más de 70 países) lo que indudablemente la podría convertir en escaparate referencia de las carreras de monoplazas en Europa.

Como viene siendo habitual desde los tiempos del Open Fortuna by Nissan, el ganador tendrá la oportunidad de efectuar un test al volante de un monoplaza de Fórmula 1 que, como no podía ser de otra manera, será un Renault, con lo que la escalera deportiva – automovilística de Renault Sport quedará cerrada.

¿Por qué? Porque además, los meetings de las World Series by Renault estarán acompañados de la Eurocup Formula Renault 2000, una excelente fórmula de promoción con más de 20 años de experiencia a sus espaldas y que reúne a más de 30 coches en cada carrera, y que viene a completar el salto de los jóvenes cachorros del Karting hacia los monoplazas de calidad.

Como complemento final, la Mégane Trophy, una categoría con formato de Turismo de más de 300 cv que viene a sustituir la extinta y tan espectacular Clio Trophy.

En las mentes de los responsables, tanto de Renault Sport como RPM Racing, priman dos conceptos unidos en una filosofía:

  • El ocio, el divertimento el concepto de disfrutar de un evento automovilístico como si de un parque temático se tratara.
  • La competición más pura que existe, la del monoplaza, esencia del pilotaje, perfectamente complementada por un Fórmula menor (Eurocup Fórmula Renault 2000) y una carrera de turismos que aportará el espectáculo de las copas monomarcas, eso sí, elevadas a la máxima potencia.

Dos conceptos; un mismo espacio; promoción y competición.

Espectáculo garantizado.

Con estas tres categorías como principales ingredientes, la escena del automovilismo internacional da un vuelco muy favorable a todos aquellos pilotos que buscan un camino, una senda a seguir en el tan difícil mundo del automovilismo profesional.

Una nueva puerta se ha abierto.

Comparte.