Germán Quiroga realiza una meritoria remontada en el Iowa Speedway.

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Un nuevo episodio de la NASCAR Camping World Truck Series se cerró en la noche de ayer al disputarse en el Iowa Speedway la Speediatrics 200, octava carrera de la temporada, que contó, por segunda carrera consecutiva, con la presencia en la pista de Germán Quiroga, al mando de la camioneta 11, que realizó una gran remontada y finalizó en el puesto 14, dando toda una clase de cómo se ha de conducir en NASCAR cuando tu vehículo no está para luchar con los primeros, minimizando pérdidas y aprovechando las oportunidades al 200 por ciento.

“Tengo sentimientos encontrados, estoy sumamente agradecido con Red Horse Racing y Tom DeLoach por la oportunidad, pero me quedo con la hormiga de no haber tenido una camioneta tan competitiva, le hicimos muchos cambios desde ayer y trabajamos mucho para mejorarla pero no logramos un buen balance”

El piloto de Red Horse Racing llegaba a Iowa tras su reaparición en Texas, luego de 19 meses inactivo, donde realizó una gran carrera, finalizando en el octavo lugar. En Iowa comenzaban las actividades con la primera práctica, donde Quiroga marcaba 23.949 segundos, en el lugar 19; la práctica final no supuso una mejora, pues quedó colocado en el lugar 25, con un tiempo de 24.016.

Para la sesión de calificación los trabajos en la camioneta parcialmente dieron efecto, mejorando Germán su mejor tiempo, deteniendo el reloj en 23.590, aunque quedando encuadrado en el lugar 25 de la lista de pilotos, lo que le obligaba a comenzar la carrera desde muy atrás, algo siempre peliagudo en un óvalo de menos de una milla.

“Practicamos con un sólo juego de llantas y buscamos tener buena velocidad en corridas largas, pero no logramos el objetivo; eso nos hizo terminar en el lugar 25 en la calificación, pese a todos los cambios y ajustes en la suspensión la camioneta no tenía buen agarre en calificación, sabíamos que teníamos una carrera muy complicada por delante”

El tricampeón de la NASCAR México iniciaba la carrera muy concentrado, tratando de no cometer errores y ganando posiciones poco a poco, con la premisa de entregar la camioneta completa al término de la carrera. Las cinco banderas amarillas no jugaron a favor del campeón mexicano, que veía impotente cómo cada vez que ingresaba a los pits perdía posiciones, debiendo en sus reingresos a pista remontar de nuevo. Una carrera en medio del grupo no es una carrera de lucimientos, pero Germán Quiroga lograba sacar finalmente indemne su camioneta, consiguiendo un muy digno décimo cuarto lugar bajo la bandera a cuadros.

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